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Niñeces, vulnerabilidad, situación de vulnerabilidad: qué nombramos cuando las decimos

Por: Maria Fernanda Canay *
Imagen: Madre precoz, La Quiaca, 1965, Alejo Grellaud, MNBA

Compartimos el trabajo final presentado por Maria Fernanda Canay en el Seminario “Cómo defender al Estado” brindado por la ECAE. “El concepto de niñez es una construcción social, las representaciones sociales de la niñez son construcciones culturales e históricas. Estas representaciones impactan en el modo en que vemos a los niños y niñas y el lugar que les damos en la sociedad delineando el límite entre lo que consideramos normal y aquello que es anormal y peligroso”.

El Diccionario de la Real Academia Española define como vulnerable a la persona “que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente”. Según esta definición todos, en algún momento, ( por no decir siempre),  ante distintas situaciones somos vulnerables. Esta vulnerabilidad se refleja en la edad ( los niños, adultos mayores), salud, grupo de pertenenencia, etc.  Pero, aún así, la creencia es que siempre el vulnerable es el otro.

Cuando hablamos de una población vulnerable le otorgamos un atributo a esa comunidad (y a los individuos en ella)  que implican situaciones de fragilidad, desamparo, precariedad. Esos atributos los sitúan en un lugar de exclusión social afectando sus posiblidades de mobilidad ascendente y de acceso al trabajo decente.

En esta linea, en una publicación realizada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en 2011 (1) , se  señala que tradicionalmente se usa el concepto  de “vulnerabilidad” asociado al de “debilidad” e “incapacidad” o “en riesgo”.  Esto  refuerza,  al calificar como vulnerable a un grupo,  su discriminación.  Al hablar de  poblaciones vulnerables se focalizan en ellas “ los fenómenos de exclusión y desigualdad y la noción desacertada que la situación en que se encuentran es algo buscado, merecido” .   De esta manera no se  pone la responsabilidad en la sociedad ya que “ ya que es un atributo justo, que les corresponde por no esforzarse o merecerlo como ellos”.

 Sostienen que es más adecuada la expresión “grupos en situación de vulnerabilidad”  ya que  implica una situación que se puede modificar. Afirman que “ La expresión “grupos en situación de vulnerabilidad” se utiliza para designar a aquellos grupos de personas o sectores de la población que, por razones inherentes a su identidad o condición y por acción u omisión de los organismos del Estado, se ven privados del pleno goce y ejercicio de sus derechos fundamentales y de la atención y satisfacción de sus necesidades específicas”.

La calificación de un grupo como vulnerable o en situación de vulnerabilidad varía de acuerdo a las épocas y las sociedades.  Me enfocaré en el análisis en la niñez. En primer término debo acalrar que si bien la normativa (tanto nacional como internacional) habla de la niñez como una categoría única, es posible visivilizar varias niñeces. Para esta trabajo analizaré dos niñeces: aquella cuyo ejercicio de los derechos esta garantizada y aquella a la que diariamente se le vulnera el ejercicio de los derechos, la “niñez vulnerable”, “en situacion de vulnerabiidad” o “vulnerizada”.

El concepto de niñez ha variado no solo a lo largo de la historia, sino también en los diferentes espacios socioculturales. Han variado los límites de edad por los cuales se considera a un sujeto “niño”, y han variado los derechos de ellos y las obligaciones del Estado y de la sociedad hacia ellos. Es una construcción social que es el resultado de un consenso social que depende de las distintas condiciones socio-históricas.

Hasta el final de los 80 y comienzo de los 90 los niños eran vistos como “adultos en miniatura” a quienes se debía proteger. En ese marco de protección se distinguían los niños que vivían en familias que les garantizaban sus derechos y por otro lado los niños en situación de vulnerabilidad “los pobres” a los que el Estado debía proteger como un “buen padre de familia” ya que de no hacerlo crecerían carentes de valores y formación y “caerían” en la delincuencia.

Esta mirada se vio reflejada en la normativa que desde principios del sXX intento “proteger” a los niños” en peligro material o moral” colocándolos en instituciones de Beneficencia. El objetivo de estas instituciones era prevenir que estos niños cayeran en la delincuencia o en la vagancia. Para ello les enseñaban a las niñas a realizar tareas domesticas (cocinar, limpiar coser) y a los niños a trabajar.  Muchas veces eran dejados a cargo de familias  que se ocupaban de que “sigan por el buen camino” a cambio los niños trabajaban para ellos.

 Este paradigma llamado de situación irregular (en el que los niños eran considerados objetos de protección) fue cambiado con la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño (CDN) (2),  por el de protección integral (en el que los niños son considerados sujetos de derechos, poniendo el foco en los derechos a proteger no en los niños). Cuando los derechos de los niños y las niñas se encuentran vulnerados, no son los niños y las niñas los que están en situación irregular sino el sistema político.

A partir de la aprobación de la CDN se habla de una sola infancia. Si bien eso es cierto desde un punto de vista jurídico, la realidad nos muestra que continúan coexistiendo en la realidad dos infancias: la que se encuentra en situación de vulnerabilidad y la infancia a la que se protegen y reconocen todos sus derechos.

Está mirada de las dos infancias se  ve claramente representada en los medios de comunicación. Saintout y Sidun (2010) (3) sostienen que los medios de comunicación no solo son instrumentos sino también actores (en su mayoría empresas) que responden a intereses (generalmente de los sectores dominantes) y disputan junto a otros actores la capacidad de naturalizar sus intereses como ahistóricos y comunes. Respecto a ello es fundamental analizar a que intereses responden y poder advertir el subtexto de las noticias que observamos.

En Niñez y adolescencia en la prensa Argentina (Cytrynblum, 2008) (4) sostiene que la división entre los dos tipos de infancia: “menores” y “niños” aparece con bastante frecuencia en las notas de la mayoría de los medios. Afirma, en línea con lo sostenido por la CDN, que los periodistas tienen la responsabilidad de considerar en la práctica y en el discurso a todos los niños como iguales y esto los obliga a no reproducir los estereotipos que asocian a determinados niños, niñas y adolescente con ciertas conductas y características que los estigmatizan.

En la misma línea Vasilachis (2003) (5), señala (6) que en la prensa escrita se le adjudican roles pasivos a los niños y niñas que trabajan y/o viven en la calle. Esto contribuye a legitimar las diferencias sociales vigentes e imposibilita la modificación de la pobreza en la que se encuentran los niños, niñas y sus familias.

Los medios de comunicación mencionan la metáfora (7) “niños de la calle” (8). Ese “de” indica origen, procedencia, ascendencia, reemplaza el vínculo familiar de origen (afectivo, biológico, cultural, social) y asocia a los niños y las niñas con el ámbito de la calle donde no alcanzan las reglas sociales y familiares, ya que tienen “leyes” propias. Ese lugar, la calle, está asociado a lo que se abandona, se desecha. A diferencia de cuando se alude a niños en general, cuando se menciona a los niños que trabajan o que viven en la calle (no en metáforas) se acompaña la mención con algún calificativo que indica sus características, situación y acciones.

Por otro lado,  respecto a los jóvenes en situación de vulnerabilidad, Saintout y Sidun (2010) sostienen que los medios los presentan con mayor frecuencia en las noticias policiales transformados en “seguridad pública” en contraposición a los “vecinos” que son vistos como víctimas. Estos jóvenes, son temidos porque se asume que están fuera de la regulación social, son el Otro. Ese otro que no se educa, y no acepta el disciplinamiento.

 En un articulo publicado por el diario Pagina 12 el 11 de enero de 2012 , Roberto Samar (9) sostiene que en muchas ocasiones cuando se habla de inseguridad, se menciona el olfato policial como acción preventiva sin suficientes elementos probatorios. Este olfato se corresponde a una serie de prejuicios y estereotipos sobre los que se moldea el concepto de delincuente.

Solo a modo de comentario, es posible ver claramente a que nos referimos observando el debate presente en los medios de comunicación sobre la baja de edad de imputabilidad. Se entiende que bajando la edad de estos niños/jóvenes se los encerrará creando una sensación de seguridad en la sociedad, sin poder comprender el contexto de vulnerabilidad en el que viven y establecer una política de inclusión no de exclusión.

 Así que expresamos al principio que el concepto de niñez es una construcción social, las representaciones sociales de la niñez son construcciones culturales e históricas. Estas representaciones impactan en el modo en que vemos a los niños y niñas y el lugar que les damos en la sociedad delineando el límite entre lo que consideramos normal y aquello que es anormal y peligroso.

Esta estigmatización que sufren algunos niños a través de discursos que los etiquetan se contrapone con aquellos niños que son vistos como héroes por sus “logros” mediáticos (actividades artísticas, actividades solidarias, etc.).

Unicef español público un video sobre la invisibilización que me impacto la primera vez que lo vi. El video nos interpela a todos y nos hace reflexionar sobre nuestro accionar. Muestra a una niña en la misma situación, vestida de forma diferente y señala la reacción de la sociedad.

A modo de ejemplo podemos pensar algunas situaciones

Dos niñas nacidas en mismo día, en la misma ciudad (10), primogénitas, en distintas familias: Ana y Carla.

La mamá de Ana es trabajadora casa particulares no registrada, su padre hacer changas . Viven en un barrio (llamado Villa) de la ciudad. EL acceso al agua es ocasional. No tienen provisión de gas de red ni red cloacal.

Los padres de Carla tiene trabajo registrado en relación de dependencia y viven en un departamento de algún barrio de la ciudad con todos los servicios ( gas, agua, electricidad, cloacas).

Ambas tienen los mismos derechos, ahora bien, ¿tienen las mismas posibilidades de ejercerlos? ¿Podemos sinceramente afirmar que ambas tienen las mismas oportunidades?

Un niño nace…. no nace vulnerado, nace en un contexto, en una familia, en donde el ejercicio de los derechos se encuentra vulnerado.

Tiene derecho al agua, a una alimentación sana y equilibrada, a una vivienda, a la educación, a jugar. Tiene derecho al agua, la vulneración al acceso a este derecho se revela en la invisibilizacion de esta población.

Los derechos los tiene al igual que cualquier niño. Tiene los mismos derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos que cualquier niño.

Ponerle al niño el adjetivo vulnerado o vulnerable (sin dejar de destacar que todos los niños por la situación de vulnerabilidad en que se encuentran tienen un plus de derechos) le otorga una característica que no le pertenece, sino que pertenece al contexto en donde se encuentra.

Al ponerle esa característica le otorgamos una condición que parecería que es propia y construida por si mismo, por lo que de esa manera lo culpamos de la situación en la que se encuentra. Y en esa línea de análisis nos corremos ya que es SU responsabilidad, no la nuestra, del gobierno o de la sociedad. Mejor encerrados, mejor lejos.

Los  medios de comunicación profundizan la brecha artificial creada entre las dos infancias en lugar de marcar que todos los niños son iguales, lo que cambian son las circunstancias en las que viven. Es deber del Estado y de la sociedad toda (en la que se encuentran incluidos los medios de comunicación) de garantizar todos sus derechos.

La pandemia  ha permitido visibilizar la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran muchos niños y niñas en la Argentina ( y en el mundo). Basta solo con observar los medios de comunicación o las redes sociales en donde familias se quejaban por tener que ejercer de docentes con sus hijos y  reclamaban no entender porque se les pagaba aun a los docentes o debían pagar el colegio privado. Estas familias en general cuentan no solo con vivienda, sino también internet, dispositivos para conectarse y así poder realizar las tareas escolares . Por otro lado, hay familias que no solo no tienen dispositivos para conectarse a las clases, tampoco tienen internet, vivienda digna ni padres en condiciones de ayudarlos en sus tareas escolares.

De esta manera se profundiza la brecha. Ambos tienen derechos. El inconveniente es que que no todos los niños pueden ejercer sus derechos. la falta de acceso al ejercicio de los derechos profundiza la brecha entre los que tienen y los que no.

Es el momento de diseñar políticas públicas  que garanticen que la brecha  que existe sea borrada., logrando superar las situaciones que les impiden ejercer efectivamente sus derechos.

Cuando pensamos en cómo defender la Estado la primera imagen que nos surge es la pelea/controversia (¿alzarnos en armas en contra de quienes?). Pero defender al Estado implica otras cosas. Defenderlo desde nuestro lugar con acciones que no tienen que ser grandiosas ya que, si todos caminamos en la misma dirección (con las divergencias que podamos tener) cada pequeña acción nuestra sumará y lograremos llegar a un Estado donde todos los derechos puedan ser ejercidos por todos.

En esta línea y comenzando con las pequeñas/grandes acciones, considero que es necesario pensar en la niñez garantizando que puedan ejercer sus derechos.

1 – Grupos en situación de vulnerabilidad y derechos humanos Políticas públicas y compromisos internacionales. http://www.jus.gob.ar/media/1129151/31-grupos_vulnerables.pdf ( publicación realizada por la Dirección Nacional de Atención a Grupos en Situación de Vulnerabilidad, dependiente de la Subsecretaría de Protección de Derechos Humanos de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación

2 – En el año 1989 la Asamblea General de las Naciones Unidad aprobó la CONVENCION SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO y la República Argentina la aprobó en el año 1990 mediante Ley Nº 23.849, adquiriendo jerarquía constitucional después de la reforma constitucional de 1994.

3 –  Saintout, F.; Sidun, A. (2010).¿Culturas violentas? La producción mediática de violencias legítimas/ilegitimas y de sujetos viables/inviables. El caso de las juventudes. VI Jornadas de Sociología de la UNLP, 9 y 10 de diciembre de 2010, La Plata, Argentina. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.5479/ev.5479.pdf

4 – Cytrynblum. Alicia ( comp) Niñez y adolescencia en la prensa Argentina – 1a ed. – Buenos Aires : Periodismo Social Asociación Civil, 2008.

5 – Vasilachis, Pobres, pobreza, identidad y representaciones sociales, Gedisa, Barcelona, 2003

6 – Analizando la construcción de la identidad de los niños pobres en la prensa escrita.

7 – La metáfora crea significados emergentes y por ende produce nuevos mundos.

8 – También analiza otras expresiones como “hijas de la calle”, “chicos de la noche”, “chicos de las alcantarillas”, “esclavos de la calle”.

9 – Roberto Samar, La Estigmatización, Pagina 12,11 de enero, 2012,  https://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-185186-2012-01-11.html  (2003)

10 – No se agregan más detalles como ubicarlos en lugares geográficos diversos, que profundizan las diferencias

* Abogada Magister en Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales UNTREF,2016, Maestranda en Derechos  Humanos, Sociedad y Estado,  ( tesis pendiente)

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